CHEQUEO GENERAL DE SALUD

¿QUÉ ES LO QUE DEBE INCLUIR UN CHEQUEO GENERAL DE SALUD?

El chequeo anual que no es ni más ni menos que un sistema de control de carácter preventivo, no busca llegar a un diagnóstico sino detectar valores que puedan derivar en patologías que afecten a la salud.

La medicina preventiva es fundamental, dado que un gran porcentaje de las enfermedades se encontraron y previnieron mediante la realización de estos estudios. Es muy importante que toda persona se realice al menos un chequeo médico al año para detectar potenciales inconvenientes que, en un futuro, pueden acarrear problemas más serios.

El médico de cabecera es el primer eslabón de una cadena de especialistas que revisarán a fondo nuestros hábitos de vida y nuestras constantes metabólicas para asegurarse de que todo funciona correctamente. El especialista es la siguiente parada en nuestra revisión, y va a ser quien decida qué pruebas deben realizarse.

Cuando una persona decide evaluar su salud, muchas veces se encuentra con la duda de qué pruebas debe solicitar. Aquí, algunas recomendaciones para saber qué revisiones periódicas debemos realizarnos.

Comúnmente un chequeo incluye:

- Hemograma completo (Biometría Hemática)

- Análisis de orina

- Control de peso y presión arterial

- Electrocardiograma

- Ecografía abdominal

- Radiografía de tórax

- Marcadores tumorales

En personas jóvenes sin sintomatología, los médicos recomiendan que no se dejen pasar más de dos años sin hacer este tipo de análisis.

Otros estudios de importancia

  • Próstata: Los hombres de más de 50 años deben realizarse un análisis de su situación de manera anual.
  • Colon y recto: Las personas mayores de 50 años deberán realizarse una colonoscopia para controlar el estado del área colorrectal.
  • Pulmones: Los fumadores es recomendable que realicen revisiones periódicas de este órgano. La radiografía de tórax sirve en estos casos.
  • Perfil de lípidos. Identifica la presencia de las grasas contenidas en el cuerpo, incluyendo colesterol y triglicéridos. Este estudio previene el riesgo de enfermedades cardiacas y es recomendable practicarlo a partir de los 20 años, y si los resultados son normales repetir cada cinco.
  • Biometría hemática completa. Determina anemia y tipo de sangre, y los especialistas sugieren que se haga anualmente a partir de los 20 años.
  • Química sanguínea. Mide el nivel de glucosa en sangre, y es recomendable que se practique cada año (sobre todo si se padece obesidad) a partir de la segunda década de vida.
  • Ojos. Lo ideal es practicarse una exploración oftalmológica cada año, desde temprana edad, necesaria para definir la calidad de visión e identificar si existe miopía, astigmatismo e hipermetropía, además de posibles lesiones en retina (que puede indicar diabetes) y otros padecimientos, como cataratas, enfermedad que aparece como consecuencia de la degeneración natural que paulatinamente se produce en los tejidos de una parte del ojo llamada cristalino, que hace que la visión sea borrosa, ocasionando aturdimiento, deslumbramiento fácil con la luz y problemas de visión nocturna. De igual forma, este estudio permite identificar si hay glaucoma, enfermedad que se produce por el aumento de la presión intraocular cuando se acumula fino fluido llamado humor acuoso, o degeneración macular relacionada con la edad (padecimiento que afecta a la macula o parte interna de la retina) que provoca desajuste en la zona central del campo visual y la pérdida de la capacidad para poder ver los detalles pequeños y finos de una imagen.
  • Tomografía y resonancia magnética. Sirven para detectar posibles tumores, coágulos u obstrucción en vasos sanguíneos, lo que puede ser el antecedente de infarto cerebrovascular, aunque este tipo de estudio se lleva a cabo solamente cuando el especialista lo juzga conveniente.
  • Perfil tiroideo. Sirve para medir el posible desequilibrio en las hormonas de la glándula tiroides, la cual determina la manera como los nutrientes son aprovechados por el organismo y que la mayoría de los órganos cumplan su función adecuadamente. Lo más común es que el médico lo ordene si tiene alguna sospecha fundada sobre alguna alteración, como crecimiento glandular o formación de nódulos (tumoración).
  • Perfil hormonal. Medición de las principales hormonas, como la insulina y la de crecimiento, así como las relacionadas con la actividad sexual (testosterona y progesterona) información que resulta fundamental sobre todo cuando las mujeres se encuentran en la etapa reproductiva y sufren cambios en su ovulación y, por consiguiente, problemas de infertilidad. De suma importancia resulta también para conocer los cambios ocurridos durante el periodo de la menopausia (que aparece, en promedio, a los 50 años de edad), el cual se caracteriza por la terminación de la menstruación y la presencia de molestos síntomas como bochornos (oleadas de calor), depresión, dolores de cabeza y resequedad vaginal, así como pérdida del apetito sexual. En el caso de los hombres, el perfil hormonal ayuda a explicar una posible disminución en la calidad de los espermatozoides, problemas de esterilidad y la pérdida de deseo sexual, elementos que tienden a incrementarse a partir de los 60 años de edad (andropausia).
  • Mastografía. Análisis de los senos femeninos para detectar a tiempo una lesión cancerígena; es necesario cumplir con esta prueba una vez al año al rebasar los 45.

Seguir estas recomendaciones puede ser clave a la hora de la detección precoz de las enfermedades. El diagnóstico precoz mejora la calidad de vida de los pacientes. La visita periódica al médico y la realización de los chequeos, no sólo permitirán conocer si existen factores de riesgo de diversas enfermedades con anticipación, sino que ayudarán a tomar conciencia sobre el propio cuidado.